julio 30, 2026

Se ha ido un maestro

Se ha ido un maestro de la ciencia ambiental chilena, el profe Dr. Oscar Parra Barrientos (1944-2026). Mi propia historia como investigador socioambiental se entrelaza inextricablemente con la obra viva de este querido profesor, biólogo y científico pionero de las ciencias ambientales en Chile. Diría que es uno de los principales científicos de las cuencas hidrográficas en Chile y América Latina.

Como estudiante de Magíster, el año 2006 tuve la suerte de ser invitado como tesista a un proyecto Fondecyt de la colega María Dolores Muñoz, arquitecta de la UdeC que investigaba la cuenca del río Baker en la Patagonia, en el contexto de HidroAysén. Ese Fondecyt estaba adscrito a la entonces Unidad de Planificación Territorial del Centro de Ciencias Ambientales Eula-Chile, fundado por el profe Oscar Parra y otros a fines de la dictadura, en 1989. Siendo tesista en ese Fondecyt conocí a Alejandra Stehr, ingeniera que estaba terminando el Doctorado en Ciencias Ambientales (otra obra del profe Parra), en un proyecto llamado TwinLatin, que abordaba asuntos hidrológicos y de gobernanza hídrica, financiado por la comunidad Europea y que también estaba focalizado en la cuenca del río Baker, y su conflicto socioambiental gatillado por HidroAysén. En ese proyecto aprendí mucho de hidrología y ciencias de los ríos, pero también descubrí la lucha social por defender la naturaleza, precisamente el río Baker y la Patagonia. Desperté con la cuestión de la acumulación privada de las aguas en Chile, el asunto más eminentemente político asociado a esta ciencia en la que nos insistía tanto el profe Parra, la ciencia de las cuencas de los ríos. Justamente, cuando cerramos el TwinLatin en 2008, el profe Parra nos acompañó a Alejandra Stehr y equipo a Coyhaique a dar una charla. Antes había organizado sendos seminarios en la UdeC y en Aysén, donde conocí otros proceres de la ciencia ambiental y territorial chilena, como el Dr. Hugo Romero Aravena.

Luego, ya como investigador colaborador del Centro Eula, un día de 2009 o 2010 el profe Parra, aún siendo Director del Centro, subió al segundo piso de la Unidad de Planificación Territorial, en un espacio común que compartíamos una serie de profesionales de proyectos, y nos dijo una frase que a mi me marcó un camino: «en un par de años este Centro Eula será Facultad de Ciencias Ambientales, por lo que vamos a necesitar doctores». Eso gatilló una decisión vital para mi futuro, y en agosto de 2012 partí a Arizona State University a hacer mi Doctorado en Ciencias Socioambientales. En agosto de 2014 volví a Chile a hacer mi trabajo de campo, y llegué nuevamente al Eula, donde el profe Parra ya había entregado la dirección a otros colegas. Uno de ellos, Ricardo Barra, había sido elegido el primer Decano de la Facultad de Ciencias Ambientales de la UdeC, aquella que nos había anunciado el profe Parra por 2009 o 2010. Ricardo me invitó a trabajar en la Facultad, lo que agradezco hasta el día de hoy, porque me dió una oportunidad en mi país y querida UdeC para desarrollar una línea de investigación y docencia en ecología política y ciencias socioambientales. Mi foco sigue siendo las cuencas de los ríos, sus conflictos y posibilidades, y las diversas configuraciones humano-ambiente que se dan dentro de ellas.

El Dr. Parra fue nombrado Profesor Emérito el 2011, y ahora como docente de la Facultad, pude seguir colaborando con él, participar en docencia conjunta de postgrado, e incluso invitarlo a algunas actividades con movimientos socioambientales. Para ser honesto, teníamos nuestras diferencias de apreciación en asuntos políticos del ambiente, pero eso es parte del debate y no disminuyó nunca mi tremenda admiración por su amplia visión de la cuestión ambiental. Ponía énfasis en la relevancia de la «participación popular», como le llamaba, en las decisiones políticas fundamentales sobre nuestro patrimonio ambiental común. Esa enseñanza fundamental es para mi su principal legado.

Me deja tremendos recuerdos querido profesor. Cuento esta historia porque creo es similar en quienes tuvimos el privilegio de estar cerca suyo. Merecido tiene que sea considerado por muchos como un tremendo científico, mejor ser humano, y capo profesor.

Se ha ido un maestro, de esos raros y que dejan huella profunda. Que la Tierra que usted tanto estudió, lo reciba con cariño. Sepa usted que la seguiremos estudiando, y defendiendo férreamente junto a esa participación popular.

QEPD

Robinson Torres Salinas

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